Tonga

La educación moral y académica promueve una vida de servicio

En Tonga, el 30.º aniversario de la escuela Océano de Luz pone de manifiesto cómo se pueden inculcar valores morales y espirituales junto con el aprendizaje académico.

21 de mayo de 2026

NAKUʻALOFA, Tonga — La educación, cuando se entiende meramente como la acumulación de información, se queda corta a la hora de ayudar a los jóvenes a sacar a la luz lo más noble que hay en su interior: aquellas cualidades morales y espirituales que le dan sentido y propósito al conocimiento. Durante las últimas tres décadas, la Escuela Internacional Océano de Luz, una institución educativa de inspiración bahá’í, ha venido analizando la forma de integrar el desarrollo de las cualidades morales y el aprendizaje académico dentro de una única labor educativa. Este fue un tema central de una reciente reunión de autoridades gubernamentales, administradores escolares, profesosado, alumnado y familias en la conmemoración del 30.º aniversario de la escuela.

El alumnado interpretó una selección de canciones para conmemorar el 30.º aniversario del colegio
La reunión contó con danza y música tradicional y alocuciones de oradores invitados

«Nos hemos esforzado durante todos estos años para crear una escuela en la que la adquisición del conocimiento esté guiada por principios morales y espirituales y el aprendizaje se oriente hacia el servicio a la humanidad», afirmó Taʻhirih Fifita Hokafonu, directora de la escuela, durante su discurso. Bajo esta luz, sugirió ella, el alumnado llega a entender su labor a lo largo de su formación como un medio para contribuir a la vida de sus familias y comunidades.

Moʻale ʻOtunuku, ministro de Educación y de Formación de Tonga, expresó su agradecimiento por la labor de la escuela y declaró que su departamento, junto con Océano de Luz, se ha encargado de «garantizar que el alumnado esté preparado no solo para los exámenes, sino para la vida. Están equipados con conocimiento, valores y destrezas para servir a sus familias, a sus comunidades y a la nación». ʻOtunuku se refirió en términos afectuosos a la larga relación del Ministerio con la escuela, una colaboración que, según afirmó, había «ayudado a fortalecer el sistema educativo de Tonga» en su conjunto.


ʻOtunuku siguió describiendo el enfoque holístico de la educación que Océano de Luz ha adoptado: «Además de una enseñanza académica rigurosa, la escuela pone énfasis en la educación moral y espiritual». Se inspiró en un pasaje de los escritos de Bahá’u’lláh en el que se afirma que el conocimiento es como alas para el espíritu humano, que le permiten elevarse. Reflexionando sobre estas palabras, ʻOtunuku se refirió a la educación como una fuerza que «nos permite elevarnos por encima de las limitaciones y ver más allá de lo conocido».

Muchos oradores de la reunión destacaron la importancia del principio de la armonía entre ciencia y religión como elemento central de la filosofía de la escuela. Lejos de estar enfrentadas, la ciencia y la religión se entienden como dos sistemas complementarios de conocimiento que, juntos, ayudan a iluminar la realidad y a guiar el progreso individual y colectivo. Mediante la aplicación de ese principio, el alumnado joven se siente alentado a profundizar en las ideas, las tecnologías y las fuerzas sociales que experimentan, reflexionando no solo sobre cómo funcionan las cosas, sino también sobre los valores y los propósitos que deberían configurar su uso. De esta forma, los jóvenes comienzan a plantearse cómo el conocimiento puede contribuir tanto a sus vidas personales como al bienestar de sus comunidades.

La exalumna Mona Taumoefolan reflexionó sobre su paso por Océano de Luz y señaló que gran parte del exalumnado recuerda «la importancia de la unidad y de la capacidad para trabajar conjuntamente como equipo».

En la propia escuela se pueden apreciar indicios de esta orientación. La exalumna Mona Taumoefolau, en nombre de sus compañeros de promoción, rememoró que formaba parte de los nueve estudiantes de la primera promoción de 1996. «Todas y todos recordamos, como antiguos alumnos, la importancia de la unidad y de ser capaces de trabajar conjuntamente como equipo», afirmó.

Desde los inicios de la escuela, reflexionó, los hábitos competitivos que se dan tan a menudo en los contextos académicos habían dado paso a una cultura de apoyo mutuo. El alumnado aprendió a ver el progreso de un compañero como algo inseparable al suyo propio. Esta filosofía atrajo gradualmente a más personas a la escuela. El alumnado actual supera los 580, desde preescolar hasta secundaria, una expansión debida en parte a que las madres y padres, motivados por lo que veían que la escuela estaba propiciando, pidieron que la escuela creciera para incluir una etapa de educación secundaria.

Alumnado en el aula, en la Escuela Internacional Océano de Luz

El espíritu de esfuerzo compartido y de apoyo, indicó Hokafonu, no solo es propiciado por el alumnado. «Este factor de responder a nuestra mejor versión, a nuestro ser noble, creo que es de suma importancia, tanto para el alumnado como para el profesorado», afirmó.

«Cuando canalizo el sentido del servicio hacia la humanidad hacia mi entorno inmediato ―prosiguió Hokafonu―, me siento aún más alentada a servir a mis compañeras y compañeros, a mi alumnado y a la comunidad escolar en general». En su opinión, el profesorado y el alumnado caminan por el mismo sendero.

Parte del personal de la Escuela Internacional Océano de Luz

Para el propio estudiantado, los principios fundacionales de la escuela se hallan en consonancia con sus propias aspiraciones. «Puesto que se nos enseña la unidad en diversidad, pienso que, aunque procedamos de diferentes entornos, formamos parte de una misma cosa, de una misma familia humana», afirmó Christine, una alumna de secundaria.

Pua Tuaimeiʻuta, profesora del centro, manifestó la esperanza compartida por todo el personal: que el alumnado joven que salga por las puertas del colegio «se convierta en una luz allá donde vayan».

El alumnado participa en diversas actividades artísticas y científicas que complementan sus estudios en el aula
Alumnado realizando experimentos científicos y actividades musicales
Imagen de la entrada de la escuela Océano de Luz

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