EL CAIRO — En toda la región árabe, la labor de promover la igualdad entre mujeres y hombres ha producido importantes avances jurídicos e institucionales. No obstante, la plena realización de este principio constituye una tarea multidimensional, que se extiende a la vida familiar, los lugares de trabajo y las comunidades, así como a los valores que conforman cada una de estas esferas. Promover esta labor exige una reflexión continua por parte de los diferentes agentes sociales, además de espacios en los que reflexionar juntos sobre las raíces de la justicia en sus sociedades.
Con esta convicción en mente, la Comunidad Internacional Bahá’í (CIB) abrió recientemente las puertas de su nueva Oficina de El Cairo, dando la bienvenida a profesores universitarios, defensores de los derechos humanos, periodistas y dirigentes de la sociedad civil en una recepción con la que se celebraba el lanzamiento regional deColaborar plenamente: treinta años de avance de las mujeres en las Naciones Unidas, una publicación que recoge tres décadas de aportaciones de la CIB al debate mundial sobre la igualdad de género.
La Oficina de El Cairo —una de las diferentes oficinas regionales que mantiene la Comunidad Internacional Bahá’í, junto con las de Addis Abeba, Bruselas, Ginebra, Nueva York y Yakarta— ha venido interactuando con agentes sociales del mundo árabe sobre temas como la convivencia y la cohesión social, la gestión medioambiental y el papel de los jóvenes en el progreso social. La inauguración de las nuevas instalaciones de la Oficina ofrece en la actualidad un nuevo espacio en el que puedan desarrollarse diálogos de calado de forma sistemática.
«Esperamos que este lugar se convierta en un espacio de diálogo, de reflexión y de aprendizaje compartido —afirmó Hatem El-Hady, representante de la CIB de El Cairo, en su alocución a los invitados a la ocasión—. Para nuestro primer encuentro, escogimos tratar lo que nos parece uno de los retos más importantes que afronta la región: si se dan las suficientes oportunidades para que las mujeres participen, en condiciones de verdadera igualdad, en todos los campos de la actividad humana».
El-Hady señaló que en Colaborar plenamente se refleja un proceso continuado de aprendizaje, basándose en la experiencia de las comunidades bahá’ís en más de cien mil localidades del mundo, respecto a cómo se manifiesta la igualdad tanto en las leyes como en los marcos mentales de los individuos, en la dinámica familiar, la vida comunitaria y las prácticas institucionales. «El progreso de las mujeres no es una cuestión aparte —afirmó—. Constituye un requisito previo para el bienestar y la prosperidad de la sociedad en su conjunto».
Junto con el libro, los invitados estudiaron la declaración de la Comunidad Internacional Bahá’í ante la 70.ª sesión de la Comisión de la Condición Social y Jurídica de la Mujer de las Naciones Unidas, con el título Reconceptualizar la justicia: sentar las bases para un mundo con igualdad de género. La declaración aboga por una comprensión más amplia del principio de la justicia, que vaya más allá de los sistemas jurídicos formales para abarcar los valores y normas sociales que conforman la vida cotidiana. «Una cosa es aceptar un valor como el de la justicia como principio. Y otra bien distinta es aceptarla de todo corazón en la conducta personal, y otra más complicada aún es reformular las normas sociales y las instituciones de manera que le den expresión colectiva».
Este tema tuvo su eco entre los asistentes, entre quienes se hallaban representantes de las misiones diplomáticas de El Cairo, responsables de las organizaciones de defensa de los derechos de las mujeres, además de una investigadora especializada en estudios de género, así como otros expertos universitarios. Fatima Naoot, destacada autora y columnista egipcia, se refirió a la brecha persistente entre los ideales jurídicos y la realidad cotidiana. «Todas las constituciones son maravillosas, pero sobre el terreno vemos que las normas sociales son más fuertes que la legislación», observó Naoot.
Lobna Darwish, directora del programa de derechos de la mujer de la Iniciativa Egipcia para los Derechos Personales, se hizo eco de la necesidad de que la justicia se convierta en una realidad práctica. El acceso a la justicia, en palabras de Darwish, es fundamental para garantizar que las leyes y la legislación «cumplan verdaderamente su papel» a la hora de eliminar las barreras a las que se enfrentan las mujeres y que se les permita la plena participación en la sociedad.
En declaraciones con el Servicio de Noticias tras el acto, El-Hady reflexionó sobre la importancia de la reunión para la región. «La igualdad entre mujeres y hombres es un principio básico sobre el que se puede construir la convivencia pacífica y la cohesión social —afirmó—. Hemos aprendido que el verdadero progreso exige no solo nuevas políticas sino también nuevos marcos mentales, nuevas relaciones y nuevos modelos de vida comunitaria. Estamos aquí, dispuestos a aprender codo con codo con cualquiera que se comprometa con esta labor».