La delegación de la CIB en la Segunda Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social destaca la necesidad de replantearse el desarrollo desde la óptica del bienestar colectivo.

DOHA, Qatar — En un momento en que las sociedades de todo el mundo buscan formas de responder a las crecientes desigualdades y a los rápidos cambios a nivel planetario, la Segunda Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, celebrada en Doha (Qatar), abrió un espacio excepcional para que miles de actores sociales reflexionasen juntos sobre las condiciones que determinan el bienestar humano.
Cecilia Schirmeister, miembro de la delegación de la Comunidad Internacional Bahá'í, actuó como moderadora de la mesa redonda inaugural del Foro de la Sociedad Civil de alto nivel (enlace a la grabación en inglés). El Foro se desarrolló a lo largo de dos días durante la Cumbre y reunió a altos funcionarios de Gobiernos, Estados Miembros y organismos de las Naciones Unidas con representantes de diversas organizaciones de la sociedad civil para contribuir a los debates de la Cumbre sobre cuestiones sociales urgentes.
«Del mismo modo que no se puede decir que el cuerpo humano esté sano si alguno de sus órganos no lo está, la familia humana no puede alcanzar la verdadera prosperidad para todas las personas si algún segmento de la población está sufriendo», afirmó en su discurso de apertura.
Schirmeister invitó a los asistentes a reflexionar sobre el creciente reconocimiento de la interdependencia de la humanidad: «El bienestar del conjunto depende, y de hecho exige, el bienestar de todas sus partes».
«Tenemos que comprender y abordar las causas profundas de las desigualdades», prosiguió, haciendo hincapié en que es necesario replantearse los sistemas de desarrollo para dar prioridad a la prosperidad de todo el mundo, en lugar de al avance de unos a expensas de otros.
La Cumbre atrajo a unos catorce mil participantes de todo el mundo, entre ellos cuarenta jefes de Estado y de Gobierno y más de doscientos treinta ministros y altos funcionarios. La reunión conmemoró el trigésimo aniversario de la primera Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, celebrada en Copenhague en 1995.
La delegación de la Comunidad Internacional Bahá'í en la Cumbre estaba compuesta por ocho representantes de Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos, India, Jordania y Suiza.
«Es muy significativo que esta Cumbre se celebre aquí, en el mundo árabe», afirmó Hatem El-Hady, representante de la oficina de El Cairo de la Comunidad Internacional Bahá’í. «Refleja la labor de muchos actores y sociedades árabes que se esfuerzan por promover la igualdad de género, la inclusión y la cohesión social, la erradicación de la pobreza, el empleo digno y muchos otros nobles objetivos del desarrollo social».
En sus comentarios durante la Cumbre, Saba Haddad, representante de la Oficina de Ginebra de la CIB, se refirió a lo que la Cumbre reveló sobre el camino a seguir: «Observamos un deseo genuino de acción colectiva para encontrar soluciones eficaces, centradas en la dignidad humana, el desarrollo de capacidades y la orientación de las energías potenciales de la humanidad hacia la prosperidad de toda la humanidad».
Haddad añadió: «Abandonamos esta cumbre mundial con la esperanza y la determinación de trabajar juntos, con espíritu de unidad, en pro de la prosperidad material y espiritual de toda la humanidad».