
El podcast muestra cómo la participación en la educación moral y espiritual bahá’í en Kenia está aumentando la conciencia sobre la responsabilidad individual y colectiva.
CENTRO MUNDIAL BAHÁ’Í — En el último episodio de podcast de la serie «Entrevistas», los invitados de Kenia describen el proceso por el que las comunidades de aquel país reflexionan sobre su papel en la conformación de un futuro mejor.
A nivel de comunidad, a través de la participación en los programas de educación moral y espiritual que ofrece el instituto bahá’í de capacitación, la población se reúne para analizar cómo su transformación personal está íntimamente conectada con el bienestar de la sociedad.
Thomas Ouma K’Ong’any, miembro de una agencia bahá’í a nivel nacional en Kenia, comparte una experiencia de Kenia central, donde el efecto transformador del instituto de capacitación se está volviendo patente. «Un grupo de jóvenes en quienes tanto sus padres como la comunidad habían perdido toda esperanza» fueron invitados a participar en el programa de capacitación, como describe K’Ong’any. «Al final de esta formación, estos jóvenes estaban tan cambiados que cuando regresaron a sus comunidades, ni sus padres podían imaginar» qué había transformado a estos jóvenes, agregó.
Estos programas de educación moral y espiritual también están elevando la conciencia y la capacidad entre los grupos de mujeres. Lucy Imison, miembro de la Asamblea Espiritual Nacional de los bahá’ís de Kenia, describe la forma en que, a través de estos programas, las mujeres de dos regiones comenzaron a identificar sus necesidades y aspiraciones, estableciendo vínculos profundos de amistad.
Estas mujeres se preguntaron: ¿Cómo podemos incrementar nuestros ingresos para costear la educación de nuestros hijos? ¿Cómo podemos evolucionar como individuos y colectivamente como grupo? Lo que salió de ello fue un proyecto agrícola en el que las madres se reunían para cultivar y vender sus propios alimentos al tiempo que aprendían prácticas agrícolas constructivas. «Cuando las mujeres se implican en ello, no están solas ―añade Imison―. También vemos que cuentan con el apoyo de sus maridos».
Frank Mureithi, otro miembro de una agencia bahá’í a nivel nacional en Kenia, señala que el discurso actual suele relacionar la transformación social con la gobernanza, las políticas y el progreso tecnológico. No obstante, Mureithi sugiere que la transformación social también debe «producirse a nivel individual». A través de la interacción con actividades de construcción de comunidad, las personas están comenzando a verse como protagonistas del desarrollo de su comunidad.
Cuando se produce esta transformación en el corazón humano, afirmó, «nace un nuevo enfoque en cuanto a cómo concebimos las estructuras de la sociedad y los propósitos que estas están destinadas a cumplir». «Empezamos a ver nuevos modelos de pensamiento, de comportamiento, nuevas costumbres» a nivel individual, comunitario e institucional.
Linet Nafula Kisaka, miembro del Cuerpo de Consejeros de África, comparte una experiencia de un pueblo de Nairobi en el que los individuos con funciones de liderazgo se reunieron para reflexionar sobre «cómo ejercer su autoridad» en relación a las enseñanzas bahá’ís. Aunque esta comunidad disponía de muchos consejos locales que se ocupaban de diferentes necesidades, con este proceso de consulta «surgió una reunión comunitaria sistemática que ahora se celebra cada ciclo».
«En esta reunión comunitaria, cada miembro de este consejo comparte las experiencias habidas en los últimos tres meses. Después, reflexionan sobre qué harán en el transcurso de los siguientes tres meses antes de que se vuelvan a reunir», afirma.
K’Ong’any explica cómo la Casa de Adoración de Matunda Soy, que «personifica los dos aspectos de servicio y de adoración», está ejerciendo influencia en los procesos de transformación de todas las comunidades aledañas. Según explica, en su interacción con la Casa de Adoración «cuando las personas regresan, se sienten inspiradas y capaces de asumir un papel más activo» para contribuir al bienestar de sus comunidades.
Kisaka añade que la Casa de Adoración «está fortaleciendo este principio de la unidad de la humanidad: la conciencia de la población de que, sin importar su trasfondo religioso, todos son bienvenidos a la casa de adoración para orar».
El episodio de podcast forma parte de la serie «Entrevistas», un análisis colectivo, realizado por parte de varias personas, de la aplicación práctica de los principios bahá’ís en la construcción de sociedades pacíficas.