Aprendizajes del terreno

Aprendizajes del terreno

En dos ciudades portuarias de Ecuador, las familias construyen una vida en común de servicio

En este podcast, familias de dos ciudades pesqueras ecuatorianas convierten las preocupaciones diarias en ocasiones para unirse y apoyarse mutuamente.

23 de julio de 2026

CENTRO MUNDIAL BAHÁ’Í — En un reciente episodio de podcast del Servicio de Noticias, Blas Cruz, miembro del Cuerpo de Consejeros para las Américas, describe cómo, en dos ciudades portuarias de la costa ecuatoriana del Pacífico, donde la vida diaria cotidiana transcurre en torno al mar, grupos de familias están aprendiendo a tejer una vida compartida de servicio y de apoyo mutuo, sirviéndose de las capacidades que desarrollan en las actividades bahá’ís de educación moral y espiritual.

Cruz relata cómo, hace unos años, las familias de Manta y de su vecina Jaramijó, una localidad más pequeña, comenzaron a reunirse para mejorar su entorno, tanto material como espiritual. Al principio, afirma Cruz, concebían la unidad como una idea sencilla de «estar felices juntos», aunque bien pronto «comenzaron a plantearse qué es lo que realmente crea unidad en sus barrios».

Una de las respuestas que hallaron fue la educación. Algunos niños dejaban la escuela silenciosamente por falta de uniformes y de material escolar, por lo que los padres comenzaron a guardar los zapatos que se quedaban pequeños y los libros y cuadernos que ya no se necesitaban para crear un banco común de recursos. Quienes recibían estos artículos, observa Cruz, dejaron de verse a sí mismos como «los pobres del vecindario», para considerarse como contribuyentes a ese mismo principio de unidad.

Esta misma preocupación se amplió a la forma en que los jóvenes ocupaban su tiempo libre. A la orilla del mar, los partidos de fútbol playa entre jóvenes se habían convertido en un espacio marcado por la venta de alcohol y por el lenguaje soez. Los propios jugadores empezaron a sentir la contradicción, relata Cruz: «Si nos reunimos y hablamos todas las semanas [...] para ver cómo podemos mejorar nuestras condiciones, y luego nos comportamos como siempre cuando vamos a practicar deporte, ¿dónde está la diferencia?».

En el hogar también se han experimentado escenas de esta índole. Recordando una enseñanza de ‘Abdu’l-Bahá de que la familia es una nación en miniatura, Cruz describe que las familias reflexionaron sobre el papel que las mujeres y los hombres, los padres y los hijos, ejercen en la promoción de relaciones armoniosas en el hogar. A medida que más personas se incorporan a la educación moral y a las actividades más amplias de construcción de comunidad, indica, son menos los niños que abandonan la escuela.

El ritmo de una ciudad pesquera da forma a esta vida en común. Los hombres normalmente salen a la mar durante varios meses y a la vuelta, afirma Cruz, su primera pregunta es «¿cómo van los estudios?», antes de asumir su papel en los programas de educación espiritual y moral de sus hijos. Ese espíritu de adoración viaja con ellos al mar. Como los libros de oración se estropean fácilmente a bordo, las familias empezaron a plastificar las oraciones impresas y muchos hogares entraron en contacto por primera vez con los grupos de familias a través de una oración que se pasaba de amigo a amigo en un barco.

Esa misma aspiración está presente en la forma en que los padres hablan de sus hijos. Muchos padres no terminaron la educación secundaria y, sin embargo, Cruz relata, declaran: «Quiero que mis niños sean mejores que yo en todos los sentidos», no solo materialmente, sino también espiritualmente. Este sentido de pertenencia también ha llegado a los barrios, donde las familias han asumido tareas de reforestación, repintado parques infantiles y mejorado el alumbrado de los espacios públicos, preguntándose: «somos los propietarios de “esta casa”. ¿Por qué esperamos a que vengan otros a organizar nuestro barrio por nosotros?».

Nada de esto ha estado exento de dificultades. La seguridad se ha vuelto cada vez más precaria en los últimos años y comunidades como la de Manta se han visto directamente afectadas, pues los grupos criminales presionan a los pescadores de la zona para que dejen que sus barcos se utilicen para el tráfico de drogas. En medio de estas dificultades, afirma Cruz, las familias están aprendiendo una resiliencia basada en las relaciones que las unen. «Cuando cae una familia, las demás la ayudan a levantarse y a seguir adelante», explica, describiendo a las comunidades que «no construyen una sociedad que señala al que cae» sino como remansos de paz lo bastante amplios para acoger a todo el mundo.

El episodio de podcast forma parte de la serie «Aprendizajes del terreno», que ofrece testimonios de primera mano sobre actividades bahá’ís concretas en el campo de la acción.

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