Más allá de la crisis sanitaria en la región iraquí de Kurdistán

May 3, 2020

ERBIL, Irak — Los foros telemáticos, que ahora constituyen un rasgo común de la vida en muchos lugares, se han convertido en una ocasión para prometedoras conversaciones en la región del Kurdistán iraquí. Los bahá’ís de la región han estado organizando foros semanales en los que profesores universitarios, agentes sociales, dirigentes religiosos y funcionarios del Gobierno han examinado los principios espirituales que han unido a la gente en este momento de crisis y han explorado cómo estos principios pueden dar forma a la vida pública en el futuro.

Un tema recurrente ha sido el de la unidad de la humanidad y cómo la sociedad sufre cuando un grupo considera sus propias necesidades sin pensar en los demás.

«Estas conversaciones nos permiten aprender unos de otros de manera sincera y abierta —comentó Tahireh Abaychi, representante de los bahá’ís de la región del Kurdistán—. No es que ninguno de nosotros tenga las respuestas, pero nos vemos a través de un nuevo prisma con el interés común como foco central».

Las nuevas perspectivas permiten a los participantes desafiar las nociones que subyacen en los modos prevalecientes de pensamiento, cuestionando la idea de que el interés propio promueve la prosperidad y que el progreso depende de su expresión a través de la competición irrestringida.

Un tema recurrente de los foros semanales telemáticos entre los agentes sociales en la región del Kurdistán iraquí ha sido la unidad de la humanidad y la forma en que la sociedad sufre cuando un grupo considera sus propias necesidades sin pensar en los demás. Presentación
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Un tema recurrente de los foros semanales telemáticos entre los agentes sociales en la región del Kurdistán iraquí ha sido la unidad de la humanidad y la forma en que la sociedad sufre cuando un grupo considera sus propias necesidades sin pensar en los demás.

Las actuales circunstancias, observaron los participantes, demuestran justo lo contrario —una efusión de generosidad por encima de las diferencias es lo que contribuye al progreso de todos. Estas expresiones de buena voluntad, en palabras de algunos participantes, han tenido un impacto mayor en pequeñas áreas geográficas, donde la gente han llegado a conocerse entre sí, donde entienden las necesidades de los demás y actúan para el beneficio de sus conciudadanos.

«¿Qué es la felicidad? ¿Cuáles son las necesidades? ¿Qué es la prosperidad? Estos términos pueden encontrar una nueva definición —comenta otro participante—. Una cultura de consumo promueve el valor de que nuestro mérito descansa en cuánto podemos consumir y acumular. Pero ahora vemos que el dar de manera desinteresada aspira a ser un principio organizativo».

Funcionarios del Ministerio de Asuntos Religiosos, entre ellos el director del Departamento de Convivencia, señalaron que estos debates se muestran útiles a la hora de formular planes para promover los valores sociales.

«El Gobierno está estudiando seriamente políticas que puedan ayudar a nuestra sociedad a salir de esta crisis con más fortaleza y con mayor atención a las necesidades. Estas conversaciones ayudarán a este proceso», comentó uno de los funcionarios del ministerio.

Reflexionando sobre los debates realizados hasta la fecha, la Sra. Abaychi declara: «La pregunta es cómo podemos garantizar que los principios que hemos tenido marginados de nuestro pensamiento o que hemos considerado como idealistas puedan ser llevados a la atención de la opinión pública y de la elaboración de políticas».

«Esto exigirá el reconocimiento de nuestra unidad esencial y numerosos actos de generosidad verdadera y desinteresada, entendida esta como que la mano izquierda no sepa lo que la mano derecha ha dado».