
Con el programa «Las terrazas de noche», más de trece mil personas diversas disfrutaron de la iluminación de las terrazas del Santuario del Báb en el Monte Carmelo.
CENTRO MUNDIAL BAHÁ’Í — Mientras caía la noche sobre el Monte Carmelo el miércoles y jueves pasados, más de trece mil personas disfrutaron de la iluminación de las terrazas que conducen al Santuario del Báb, al participar en la edición de este año de «Las terrazas de noche».
Para visitantes de todos los ámbitos, la experiencia supuso un momento de serenidad y de belleza. Familias enteras pasearon bajo los cipreses y las fuentes, y los niños se maravillaron ante la resplandeciente cúpula del Santuario; diplomáticos, dirigentes municipales y residentes por igual se detuvieron a reflexionar en la quietud de los jardines; y miles accedieron a los recintos sagrados para orar, meditar y contemplar en silencio.
Muchos vieron además el vídeo «La viña del Señor», que ofrece una introducción de la historia de la Fe bahá’í y de sus enseñanzas, así como una panorámica de los lugares sagrados bahá’ís de la zona de ‘Akká/Haifa.
«Es nuestra esperanza que la visita a estos sagrados lugares de noche y la experiencia de la interacción entre las flores, los jardines, el agua y las luces hayan aportado una alegría especial a los corazones de cada persona», manifestó David Rutstein, secretario general de la Comunidad Internacional Bahá’í.
La iniciativa «Las Terrazas de noche» se celebró por primera vez en 2019 para conmemorar el bicentenario del Nacimiento del Báb, y se ha convertido en un acontecimiento muy esperado en Haifa. El Báb, el profeta precursor de la Fe bahá’í llamó a la humanidad a la renovación espiritual y a la unidad; Su santuario se ha convertido en un símbolo de esa visión.
La Casa Universal de Justicia ha escrito que la belleza de las terrazas y de los jardines que adornan Su lugar de descanso «simbolizan la naturaleza de la transformación que está destinada a producirse tanto en los corazones de los pueblos del mundo como en el medio físico del planeta».
Respecto al ambiente de estas veladas, Tjireya Tjitendero, asesora principal del Secretariado de la Comunidad Internacional Bahá’í, afirmó: « Aquí se reúnen personas de todas las religiones, culturas y procedencias, unidas en un sentimiento común de asombro.
Y de ahí nace la admiración y el reconocimiento de algo mucho más grande que nosotros mismos, un sentimiento de unidad que infunde en los visitantes una alegría renovada».
Este año participaron embajadores y representantes diplomáticos de países como Bulgaria, Chipre, Estonia, Francia, Kenia, República Checa, Tanzania y Vietnam, acompañados en su mayoría por sus familias. El alcalde de Haifa y otros dirigentes civiles y religiosos se contaron entre los invitados. Unos cien dignatarios y dignatarias fueron recibidos en la Casa de Peregrinos de Haifa en una reunión organizada por el Secretariado de la Casa Universal de Justicia.
El alcalde Yona Yahav habló de la importancia de los jardines: «Los jardines bahá’ís y el Santuario que se ubica en ellos son un bien religioso y cultural de primer orden para Haifa y para el Estado de Israel, y su espectacular belleza es un fenómeno extraordinario a nivel mundial.
La conexión entre la ciudad de Haifa y la Fe bahá’í y los jardines constituye un lazo singular de hermandad y de conexión, pues Haifa es un símbolo de vida en común».
Un visitante, hablando con un guía, explicó que cada paso que daba por las terrazas le acercaba a un sentido más profundo de su propia existencia espiritual.
Durante las dos veladas, las familias participaron en una iniciativa artística colectiva, aportando mensajes y dibujos que expresaban sus reflexiones sobre la experiencia. Niños y adultos por igual dejaron mensajes de unidad, belleza y de la posibilidad de un mundo en armonía.
