La CIB defiende un cambio en los modelos agrícolas para hacerlos más sostenibles

8 de junio de 2021

CIB Bruselas — Cada año decenas de miles de personas de África viajan hasta Europa para trabajar junto con una menguante mano de obra agrícola nacional en explotaciones de todos los Estados miembros de la Unión Europea, en una industria que depende cada vez más de los trabajadores migrantes temporeros.

Cuando se suspendieron los viajes internacionales en abril de 2020 debido a la pandemia, peligró la cosecha de primavera en toda Europa, lo que puso en evidencia el alto grado de dependencia de la Unión Europea de los trabajadores temporeros así como sus precarias condiciones de vida. Además, la pandemia ha reavivado la atención sobre las crisis económicas, sobre la pérdida de tierras por parte de los agricultores y sobre otros factores que empujan a las personas a abandonar las zonas rurales de África.

«La forma en la que se organizan los asuntos agrícolas no es sostenible ni equitativa, ya sea en Europa, en África o en cualquier otro lugar del mundo. Se dan una serie de cuestiones fundamentales que exigen un profundo examen a la luz de principios como el de la unidad de la humanidad», afirma Rachel Bayani de la Oficina de Bruselas de la Comunidad Internacional Bahá’í (CIB) en un seminario en línea celebrado por la Oficina el miércoles pasado.

La reunión forma parte de una serie de seminarios, copatrocinados por la Oficina de Bruselas y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que reúne a responsables políticos, investigadores y organizaciones de la sociedad civil de Europa y de África para analizar la relación entre la agricultura, la sostenibilidad rural y las migraciones, especialmente en el contexto de la cooperación entre las dos regiones.

Ponentes del último seminario de la serie organizada por la Comunidad Internacional Bahá'í en Bruselas y la FAO. El seminario se centró en la viabilidad del sector agrícola de la Unión Europea y la necesidad de reformar los sistemas de producción. Presentación
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Ponentes del último seminario de la serie organizada por la Comunidad Internacional Bahá'í en Bruselas y la FAO. El seminario se centró en la viabilidad del sector agrícola de la Unión Europea y la necesidad de reformar los sistemas de producción.

Rodrigo de Lapuerta, director de la Oficina de Bruselas de Enlace de la FAO centró su intervención en el novedoso planteamiento de los seminarios: «La FAO calcula que el 80 % de todos los desplazamientos de población se dan en áreas rurales. Las migraciones y la transformación rural, junto con la sostenibilidad de los sistemas de producción alimentaria, están totalmente interconectadas. Sin embargo, no creo que estas dos cuestiones sean tratadas normalmente de forma conjunta».

Los asistentes a los encuentros han destacado diferentes aspectos de los vínculos entre las migraciones y la agricultura. «Muchos factores influyen en por qué y cómo se emigra de las áreas rurales [...] [pero] es esencial que estas migraciones se produzcan por elección y no por necesidad», afirma Ola Henrickson, director regional de la Organización Internacional para las Migraciones.

Un interés especial del último seminario fue la viabilidad del sector agrícola de la Unión Europea y la necesidad de reformar los sistemas de producción.

«Hemos de recordar que nuestra seguridad alimentaria depende del respeto de los derechos de nuestros trabajadores de la industria agroalimentaria», declara Maximo Torero Cullen, economista jefe de la FAO, en una reunión reciente. «La pandemia nos ha demostrado cuán indispensables son los emigrantes [...] pero también ha puesto acertadamente el foco sobre las precarias condiciones laborales y de vida en el sector [agrícola] y sobre la invisibilidad de estos trabajadores».

Presentación
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El doctor Torero Cullen y otros participantes resaltaron que las políticas de los Estados africanos y europeos y de los órganos regionales destinadas a construir sistemas agrícolas y alimentarios sostenibles deben centrarse sobre los intereses, la seguridad y el bienestar de los trabajadores agrícolas.

«Muchos Estados miembros de la Unión Europea elaboran sus programas de trabajadores temporeros básicamente en función de las necesidades del mercado de trabajo nacional», declara Camille Le Coz del Instituto de Política Migratoria de Europa. Aunque también destacó que algunos países están buscando otros planteamientos, entre ellos formular las políticas migratorias en torno al «codesarrollo», creando disposiciones que sean beneficiosas tanto para los países de origen como los de acogida, así como también para los propios trabajadores.

Como reflexión sobre el encuentro, Bayani declaró: «Es necesario realizar un análisis minucioso de nuestros sistemas agrícolas y económicos actuales y sus implicaciones para la migración, el medio ambiente, la nutrición y los medios de vida. Las enseñanzas bahá’ís ofrecen aportaciones que pueden ser útiles para este diálogo: que la cuestión de la economía debería comenzar en los agricultores, puesto que el agricultor «es el primer agente activo de la sociedad humana». Esta idea nos permite analizar las posibilidades para plantearnos los sistemas de producción de diferentes maneras».

Imágenes de los proyectos agrícolas de la comunidad bahá'í en Colombia, Uganda y Nepal (de izquierda a derecha) para fortalecer la agricultura local. Presentación
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Imágenes de los proyectos agrícolas de la comunidad bahá'í en Colombia, Uganda y Nepal (de izquierda a derecha) para fortalecer la agricultura local.

Y añadió: «Los temas debatidos en estos seminarios reflejan solo algunos de los serios problemas que enfrenta la humanidad. Las enseñanzas bahá’ís vaticinan que cada elemento de la sociedad, entre ellos las relaciones económicas, habrán de experimentar una profunda transformación a la luz del principio esencial de la unidad de la humanidad».

Los próximos seminarios que se celebren en los meses venideros tratarán también sobre la agricultura y la migración, y se centrarán en temas como la educación y el futuro de los pueblos.