Aprendizajes del terreno

Aprendizajes del terreno

Un podcast analiza la interrelación entre el trabajo y el servicio en una vida coherente

La economista Nava Ashraf analiza las implicaciones de la noción del trabajo como servicio para llevar una vida plena.

2 de octubre de 2026

CENTRO MUNDIAL BAHÁ’Í — ¿Cuáles son los principios esenciales que, cuando se aplican a la esfera laboral y a nuestras interacciones dentro de ella, garantizan la prosperidad individual y colectiva?

Esta fue una de las cuestiones sobre las que reflexionó Nava Ashraf, profesora de Economía de la Escuela de Economía de Londres y directora fundadora del Laboratorio de Capital Altruista, en el último episodio de «Aprendizajes del terreno».

«Estamos experimentando una enorme crisis en el mundo laboral en estos momentos», afirmó la profesora Ashraf. La automatización ha transformado industrias enteras, explicó, lo que ha agravado la desigualdad y ha dejado a muchas comunidades con «un sentimiento cada vez más profundo de pérdida de sentido». En los últimos años, ese sentimiento de alienación se ha expandido a todo tipo de ocupación laboral, a medida que las personas se han puesto a reflexionar sobre si las vidas que han construido les está aportando realmente alegría.

La respuesta habitual ―formarse para nuevos puestos de trabajo― deja sin respuesta otra pregunta más profunda. «No sabemos cuáles serán los trabajos del futuro», afirmó. «Y entonces, la pregunta pasa a ser: ¿qué significa contribuir a la sociedad por medio de nuestro trabajo más allá de la compensación material que obtenemos?»

Gran parte del hastío que se siente en torno al trabajo, explicó, puede atribuirse a «las crisis de propósito y de sentido», que las personas experimentan en ciclos en los que cada nuevo logro resulta satisfactorio por un breve espacio de tiempo antes de que vuelvan a lanzarse a por el siguiente.

«Entonces es cuando necesitamos recurrir a soluciones espirituales», agregó la profesora Ashraf. Ella considera que este momento de incertidumbre actual es una ventana de oportunidad para reconectar con «lo que hay de verdaderamente y profundamente humano en nosotros»: un anhelo de trascendencia que la mayoría de las personas mantienen al margen de su vida laboral.

Describió el doble propósito moral, un concepto que vincula el progreso individual con el colectivo: entender el desarrollo de las cualidades espirituales en uno mismo y trabajar para el mejoramiento de la humanidad como un único proceso inseparable.

Señaló que estas cualidades espirituales ―la generosidad, la esperanza y el amor― son igualmente valiosas en el ámbito laboral. Se traducen, en palabras de la profesora Ashraf, en habilidades como la paciencia, la cooperación y la capacidad para conectar y comunicarse con los demás. Dar pasos para mejorar la propia comunidad combina las cualidades interiores con «una orientación hacia el aprendizaje de la verdad y la interpretación de la realidad»: comprender las verdaderas necesidades de nuestra comunidad para ver dónde se puede realizar una aportación.

En las actividades bahá’ís de desarrollo comunitario de las que ella ha sido testigo en todo el mundo, se brinda a los niños y jóvenes la oportunidad de experimentar la alegría del servicio desde temprana edad. Como resultado, la profesora Ashraf declaró que «tienen más claro qué es lo que les produce alegría, qué les brinda verdadera felicidad» y pueden comenzar a orientar sus carreras en torno a ello.

La profesora Ashraf señaló que «todo trabajo puede considerarse un servicio». Reconceptualizar el trabajo desde esta perspectiva es «imaginar un mundo en el que todos queramos ir a trabajar porque lo vemos como la forma en la que podemos contribuir».

Este episodio de podcast forma parte de la serie «Aprendizajes del terreno».

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