La IA penetra en la vida diaria y los representantes bahá’ís de Abu Dhabi reflexionan sobre la influencia de la familia en el uso de la tecnología en pro del bien común.

ABU DHABI, Emiratos Árabes Unidos — Durante décadas, las nuevas tecnologías de la comunicación han introducido voces externas en el hogar. La inteligencia artificial dirige esa tendencia común en una dirección totalmente nueva: la tecnología en sí puede dar respuestas y ofrecer consejos. Si una máquina puede proporcionar consejo y consuelo a demanda, ¿qué demuestra esta situación sobre el propósito profundo de la familia?
«La inteligencia artificial y los nuevos medios de comunicación pueden acortar distancias, pero no pueden generar confianza por sí mismos», afirmó Hatem El-Hady, representante de la oficina de El Cairo de la Comunidad Internacional Bahá’í. «Aunque pueden transmitir conocimientos, por sí solos no pueden promover la sabiduría. Pueden aumentar la comunicación, pero no crear un sentimiento de pertenencia, un espíritu de servicio ni un sentido de responsabilidad hacia los demás».
El-Hady destacó que esta diferencia apunta a un desafío mayor: la manera en que pueden las familias cultivar las cualidades y las relaciones que permitan a las personas dar un uso adecuado a esas tecnologías y dirigirlas hacia el bien común.
Esta idea estuvo presente en el centro de una serie de debates en la Tercera conferencia internacional sobre el diálogo entre las civilizaciones y la tolerancia, celebrada recientemente en Abu Dhabi, donde académicos, investigadores, representantes de confesiones religiosas, jóvenes y otros actores sociales analizaron la relación entre la vida familiar, las tecnologías emergentes y la cohesión social.
Los miembros de la Oficina de Asuntos Públicos de los bahá’ís de los Emiratos Árabes Unidos contribuyeron a los debates al participar y moderar varias mesas redondas de la conferencia.
«La familia es mucho más que una mera célula de la sociedad», declaró Roeia Thabet de la Oficina de Asuntos Públicos. Es el primer entorno, explicó, en el que las personas aprenden lo que significa convivir con los demás y donde empiezan a desarrollarse cualidades como el amor, la justicia, la compasión, la cooperación, la igualdad y el respeto mutuo.
Vista desde este ángulo, la familia es un espacio social esencial que prepara a las personas para participar de forma constructiva en la vida en comunidad.
Esta visión sitúa además a la familia en un marco más amplio de vida comunitaria. Basándose en la experiencia de las comunidades bahá’ís de la región árabe, El-Hady señaló que las familias prosperan cuando no están aisladas, sino que se conectan con las demás en espacios dedicados al servicio y al diálogo. Mediante estas interacciones, afirmó, los valores dejan de ser abstracciones y hallan expresión en la vida cotidiana.
La creciente presencia de la inteligencia artificial en la vida diaria confiere una nueva urgencia a la necesidad de reflexionar sobre el papel que las familias ejercen a la hora de definir la forma en que las personas se relacionan con quienes no pertenecen a su círculo familiar.
Para Sama Tabrizi, representante de los bahá’ís de los Emiratos Árabes Unidos, esto también pone más claramente de manifiesto lo que debe considerarse como el núcleo de ese entorno: la nobleza del ser humano. «Pase lo que pase, ya sea por la tecnología o por cualquier otra causa, debemos aferrarnos a preservar esta nobleza humana», afirmó.
Su reflexión señala un principio general fundamental en las actividades bahá’ís de construcción de comunidad: las cualidades espirituales, como el diálogo, la cooperación, el servicio y la preocupación por los demás, no se adquieren solo mediante la enseñanza. Se desarrollan mediante modelos de vida que fomentan el entendimiento y en los que las personas actúan juntas y asumen una creciente responsabilidad por las necesidades de sus barrios.
Conforme estas capacidades, desarrolladas en el seno de la familia y la comunidad, hallan su expresión más allá de su entorno inmediato, las preocupaciones tienden a ampliarse a los vecinos y finalmente a la sociedad en su conjunto.
Este enfoque hacia el exterior ha sido fundamental para la participación de la Oficina de Asuntos Públicos en el debate sobre la familia y la cohesión social. Se basa en un concepto de la familia que no es ni introvertida ni autosuficiente, sino orientada hacia el servicio y cada vez más consciente de la unidad esencial de la humanidad.
El-Hady describió la inteligencia artificial y los nuevos medios como «herramientas que reflejan los valores que infundimos en ellos». Allí donde la vida familiar y comunitaria da expresión práctica a cualidades como la confianza, la justicia y la responsabilidad, afirmó El-Hady, estos mismos patrones pueden ayudar a modelar la forma en que se utiliza y se desarrolla la tecnología.
La conferencia coincidió con la designación por parte de los Emiratos Árabes Unidos del año 2026 como el Año de la Familia. La participación de la Oficina de Asuntos Públicos en la conferencia se inscribe en el marco de su continua investigación sobre cómo la vida familiar puede contribuir a la cohesión social en una sociedad cada vez más diversa.