
Un encuentro celebrado en ‘Akká el 25 de febrero reunió a participantes de diversos orígenes, ofreciendo esperanza y fraternidad en un momento de incertidumbre.
CENTRO MUNDIAL BAHÁ’Í — La semana pasada, más de setenta invitados procedentes de comunidades judías, musulmanas, cristianas, drusas y de otras confesiones se reunieron en las inmediaciones del Santuario de Bahá'u'lláh en Bahjí para celebrar una velada especial de oraciones, escritos sagrados y música con motivo de los Ayyám-i-Há, un periodo del calendario bahá'í dedicado a la hospitalidad, la generosidad y el servicio al prójimo.
El encuentro, que se realizó el 25 de febrero, reunió a autoridades locales, educadores, artistas y residentes de la zona de ‘Akká, Haifa y las ciudades y pueblos de los alrededores, proporcionando una ocasión para el encuentro y la reflexión en un período de profunda incertidumbre en la región.
David Rutstein, secretario general de la Comunidad Internacional Bahá’í, recibió a los invitados con una breve descripción del acto. «Estoy encantado de daros la bienvenida a nuestra celebración de los Ayyám-i-Há, que son días en el calendario bahá’í justo antes de nuestro período de ayuno, dedicados a la generosidad, la hospitalidad y el servicio a la humanidad —afirmó—. Al mirar a nuestro alrededor, nos alegra aún más veros a todos vosotros, una muestra de la diversidad de pueblos que habitan esta tierra, y nos sentimos honrados de poder llamaros nuestros amigos».
Además de reunir a las personas en un ambiente inspirador, el encuentro de este año destacó la capacidad de toda persona para contribuir al bien común y prestar servicios a la humanidad. Cada invitado recibió una tarjeta con un pasaje de los escritos de ‘Abdu’l-Bahá:
«Debemos ahora empeñarnos con gran resolución a alzarnos y valernos de todos esos instrumentos que promueven la paz y el bienestar y felicidad, el conocimiento, la cultura e industria, la dignidad, valor y dignidad de la raza humana entera».
La velada fue la continuación de una serie de encuentros que comenzaron a finales de 2023 y que han promovido lazos de amistad y de fraternidad espiritual entre las diversas comunidades de la zona de ‘Akká-Haifa durante unos tiempos especialmente desafiantes en la región.
Reflexiones de los participantes
La velada dio pie a reflexiones sinceras por parte de participantes de diferentes orígenes, cuyas palabras reflejaban un anhelo compartido de esperanza y unidad.
Uno de los participantes, un arquitecto, describió la experiencia de su visita al Santuario y a los jardines: «El entorno físico me conmueve, en particular cuando visitamos el Santuario. Hay una energía increíble en ese lugar. Soy arquitecto de profesión, por lo que la forma en que los edificios transmiten un mensaje tiene mucha importancia. Aquello fue muy especial».
Su esposa, una artista, compartió un punto de vista sobre la esperanza que coincidía con el espíritu de la velada: «Es tan fácil caer en la desesperanza en el mundo de hoy día. El miedo está a la vuelta de cada esquina y alguien me dijo una vez algo que realmente me conmovió: la esperanza es una palabra. No es una cosa. Es algo que hacemos y que creamos».
Añadió: «Y, por supuesto, necesitamos tener a nuestro alrededor a personas con las que hacerlo posible».
El jeque Isan Ali Halabi, perteneciente a la comunidad drusa, habló del profundo vínculo histórico entre los drusos y la comunidad bahá’í, evocando que una destacada personalidad drusa mantuvo una relación directa con Bahá’u’lláh durante Su estancia en Tierra Santa. Ese lazo, afirmó, se ha mantenido durante generaciones y aún perdura hoy en día a través de estrechas amistades entre drusos y bahá’ís. «Este vínculo y estas reuniones eliminan la separación y acercan los corazones», afirmó.
El jeque Antaar Maadi, un participante de Yarka, reflexionó sobre el espíritu de la velada: «Rezamos para que la paz y la seguridad se extiendan por toda esta tierra y por el mundo entero».
«A través de estos encuentros, afirmamos que todas las personas, sin importar su identidad, religión o procedencia, forman parte de una misma familia humana», afirmó el jeque Samir Assi, un participante procedente de ‘Akká.
El Sr. Assi añadió: «Los territorios no se pueden construir ni las civilizaciones establecerse, salvo a través del amor, la cooperación y las relaciones».
Una residente local procedente de Misgave reflexionó sobre la forma en que la belleza del lugar reflejaba realidades más profundas: «Hoy he sentido alegría en mi corazón, porque la belleza exterior me recuerda la belleza interior, que existe en cada persona». Manifestó que su esperanza se sustenta en la fe en la bondad humana: «La gran aspiración, en realidad, la esperanza es de paz: paz entre los seres humanos».
Dos participantes que acuden habitualmente a las reuniones mensuales afirmaron que estos encuentros se han convertido en parte de su sensación de hogar. «[La esperanza es] la fe en que llegará una época de paz. Siempre creemos en eso —dijo una de ellas—. La felicidad es la familia, la sensación de estar en casa».
Y agregó: «Cuando acudo a reuniones como estas, siempre siento paz, armonía y sonrío. Es un lugar en el que realmente conectas con tu alma».
Nadav Kashtan, otro participante, expresó un sentimiento compartido por muchos otros en la reunión: «Siempre hay fuerzas que empujan en direcciones diferentes, y queremos estar entre los que se mueven hacia la esperanza».
Ofer Amar, un profesional de los medios de comunicación locales que ha asistido a estas reuniones desde sus inicios, reflexionó sobre lo que le hace volver: «Un ambiente en el que todos nos sentimos como una familia».
Yam, un participante de Tel Aviv, expresó su esperanza en términos de lo pequeño y lo inmediato: «Lo que me da esperanza son los pequeños éxitos, porque, en mi opinión, son las pequeñas cosas las que producen el cambio. Incluso ver sonreír a una persona [...] significa que, al menos en ese momento, le va bien».
Entre las voces más jóvenes de la velada, Yasminah, una niña, ofreció un sencillo comentario: «Hay personas que tienen esperanza. Y cada vez más personas se unen y se preocupan por los demás».