La resiliencia de Honduras ante el desastre

13 de enero de 2021

Un comité de emergencia, creado por la Asamblea Espiritual Nacional Bahá'í de Honduras en el inicio de la pandemia, se adapta para ayudar en las nuevas crisis.

SIGUATEPEQUE, Honduras — Cuando la Asamblea Espiritual Nacional de los Bahá'ís de Honduras creó un comité de emergencia al principio de la pandemia, puso en marcha un proceso que resultaría esencial meses más tarde para su respuesta al devastador impacto de los huracanes Eta y Iota.

En noviembre, cuando llegaron las noticias de la llegada del huracán Eta de categoría 4, el comité de emergencia realizó actividades de sensibilización sobre el desastre inminente. Gloria Perdú, miembro del comité, declaró: «Hacía muchos años que el país no se veía afectado por una tormenta tan violenta por lo que la mayoría de la gente no esperaba semejante devastación. La red que habíamos establecido a principios de año nos permitió advertir a la gente sobre las precauciones que debían tomar antes de la tormenta».

La red establecida por el comité de emergencia ha sido fundamental para canalizar a las personas y los recursos hacia las zonas necesitadas. Presentación
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La red establecida por el comité de emergencia ha sido fundamental para canalizar a las personas y los recursos hacia las zonas necesitadas.

El huracán Eta alcanzó la costa de Nicaragua el 3 de noviembre antes de pasar por Honduras. Le siguió Iota, un huracán de categoría 5, apenas dos semanas más tarde, dejando un nivel de destrucción en la región que no se había visto en la historia reciente. Las fuertes lluvias causaron inundaciones generalizadas, dejando las comunicaciones, la electricidad y las carreteras en una situación muy precaria en muchas zonas.

La Asamblea Nacional, viendo el inmenso poder del espíritu de oración para crear un ambiente espiritual y sentimientos de solidaridad durante una crisis, pidió al comité de emergencia que ayudara a promover las oraciones a escala nacional.

«En una época oscura, la campaña de oración fue un acto de esperanza —comenta Andrea Castiblanco, miembro de la Asamblea Espiritual Nacional y del comité de emergencia—. Aunque estés asustado, sabes, incluso en medio de la tormenta con las comunicaciones cortadas, que te acompañan en un acto profundamente sagrado otras personas a lo largo y ancho del país. Y cuando oras, recibes inspiración de la idea de que vas a poder emprender acciones unificadas a continuación».

Los huracanes Eta y Iota figuran entre las tormentas más violentas que han azotado Centroamérica en los últimos 20 años. Las fuertes lluvias causaron inundaciones generalizadas, dejando las comunicaciones, la electricidad y las carreteras en una situación muy precaria en muchas zonas. Presentación
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Los huracanes Eta y Iota figuran entre las tormentas más violentas que han azotado Centroamérica en los últimos 20 años. Las fuertes lluvias causaron inundaciones generalizadas, dejando las comunicaciones, la electricidad y las carreteras en una situación muy precaria en muchas zonas.

La Sra. Perdú explica cómo el comité ha sido capaz de movilizar a muchas personas a la acción. «Nos hemos basado en las comunidades locales bahá'ís de todo el país que, durante décadas, han aprendido a crear capacidad en un número cada vez mayor de personas para contribuir al progreso de su sociedad.

»Ello permitió al comité de emergencia establecer rápidamente una red integrada por personas e instituciones que tienen capacidad de organización así como el deseo de reunir a la gente en armonía y unidad».

Perdú prosigue explicando el papel fundamental que desempeñó la red para canalizar a las personas y los recursos hacia las zonas necesitadas. «Las familias de las zonas menos afectadas, por ejemplo, donaron todos los suministros o ropa que pudieron, que se distribuyeron a las demás zonas. El espíritu de unidad y de servicio desinteresado con el que la gente ha respondido ha infundido muchísima esperanza en estos momentos difíciles».

Un aspecto fundamental del enfoque del comité de emergencia ha sido su experiencia en aumentar la capacidad de las comunidades locales para tomar las riendas de sus propias actividades de respuesta, recuperación y desarrollo.

Voluntarios coordinados por el comité de emergencia transportan colchones donados para familias de la ciudad de San Pedro Sula, duramente afectada, donde muchas personas han perdido sus casas. Presentación
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Voluntarios coordinados por el comité de emergencia transportan colchones donados para familias de la ciudad de San Pedro Sula, duramente afectada, donde muchas personas han perdido sus casas.

Un joven de la comunidad bahá'í de la localidad de San Pedro Sula comenta: «Creo que este es un momento para reflexionar sobre lo que es verdaderamente importante. Estamos reconstruyendo nuestras casas y ayudando a nuestros vecinos a reconstruir las suyas. La gente está tomando conciencia de lo mucho que debemos apoyarnos unos a otros. Este es el momento de unirnos y construir algo nuevo, no solo en el plano material sino también en el espiritual».

En las semanas posteriores a las tormentas, el comité ha dirigido su atención hacia las necesidades a largo plazo. Castiblanco afirma: «Muchas personas se han quedado sin empleo desde el comienzo de la pandemia o tenían pequeños negocios como elaboración de bollería, venta de ropa o peluquería, pero perdieron todos sus bienes y equipamiento en las tormentas. Estamos intentando establecer un fondo semilla de capital inicial para ayudar a estas personas a comprar los materiales necesarios para reiniciar sus negocios».