Los objetivos de la ONU requieren una voluntad común según la Comunidad Internacional Bahá’í

15 de octubre de 2015

NUEVA YORK, Estados Unidos — La capacidad colectiva de las personas del mundo para trabajar voluntariamente en pro de su propio desarrollo será crucial en la aplicación de los principales objetivos de la ONU, afirma la Comunidad Internacional Bahá’í (CIB).

Ese es el tema de una nueva declaración de la CIB publicada esta semana que trata de ofrecer una contribución a la Agenda 2030.

Entre los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) adoptados por la Asamblea General de la ONU el mes pasado para su consecución en 2030 se incluyen llamamientos para «acabar con la pobreza en todas sus formas en todas partes», «lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y niñas» y «promover el crecimiento económico inclusivo y sostenible».

La Comunidad Internacional Bahá'í elogió el proceso por el cual la ONU elaboró los objetivos, señalando que implicó las informaciones aportadas por ocho millones de personas en más de 193 países, lo que representa «la consulta más grande jamás realizada por la ONU».

«Las personas son la esencia de la Agenda 2030, y esto constituye un logro trascendental», afirma la declaración, titulada Movilizando nuestra voluntad común (en inglés).

«Pero se ha de vigilar que no sean tratadas meramente como objetos pasivos en lugar de protagonistas del desarrollo en ellas y de ellas mismas. […] La capacidad de las personas, como individuos y como miembros de comunidades y de instituciones, para alcanzar algo valorado colectivamente supone, por tanto, un medio indispensable para lograr un progreso duradero».

La declaración ofrece la experiencia de la Comunidad Mundial bahá'í como un ejemplo de un grupo que «se esfuerza por aprender sobre el desarrollo efectivo de sus barrios, pueblos y comunidades».

Logotipo de la ONU (Imagen de Steve Calcott / Flickr) Presentación
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Logotipo de la ONU (Imagen de Steve Calcott / Flickr)

«En la medida en que esta experiencia sirva para contribuir a las actividades de desarrollo que benefician a toda la sociedad, en consonancia con el principio cardinal de la unidad de la humanidad, nos complace proponerla para su estudio y discusión».

«La conciencia de la unicidad de la humanidad debe ser el lecho de roca de cualquier estrategia que pretenda implicar a la población mundial en la asunción de la responsabilidad de su destino colectivo», afirma la declaración.