La nueva Constitución : El diálogo permite abrir una nueva vía en Chile

30 de octubre de 2020

SANTIAGO, Chile — En vísperas de la votación de esta semana en Chile para establecer una nueva Constitución, los diálogos sobre la construcción de una sociedad igualitaria han ocupado gran parte del interés en todo el país. Durante el pasado año, los bahá’ís de Chile han contribuido a estos diálogos creando espacios en todos los niveles, desde el local al nacional, para analizar con sus conciudadanos las bases de una sociedad material y espiritualmente próspera.

Felipe Duhart, secretario de la Asamblea Espiritual Nacional de los Bahá’ís de Chile declara: «Este es un momento histórico para Chile. Todos tenemos esa rara oportunidad para pensar de manera colectiva acerca de los principios sobre los cuales organizar nuestro país».

Como parte de sus acciones para contribuir al discurso nacional acerca del progreso social, la comunidad bahá’í ha trabajado últimamente con una organización de la sociedad civil, Ahora nos toca participar, para crear espacios de debate por todo el país. Una serie de encuentros en los últimos meses condujeron a un acto a nivel nacional que convocó a miles de participantes. Los bahá’ís de Chile han prestado atención especial a estos encuentros, que se siguen manteniendo junto con el proceso constitucional, para garantizar que las voces de las mujeres y de los pueblos indígenas sean escuchadas.

Fotografía realizada antes de la actual crisis sanitaria. Durante el último año, los bahá’ís de Chile han contribuido a los debates sobre el progreso social mediante la creación de espacios a todos los niveles, desde el local al nacional, para estudiar con sus conciudadanos las bases de una sociedad material y espiritualmente próspera. Presentación
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Fotografía realizada antes de la actual crisis sanitaria. Durante el último año, los bahá’ís de Chile han contribuido a los debates sobre el progreso social mediante la creación de espacios a todos los niveles, desde el local al nacional, para estudiar con sus conciudadanos las bases de una sociedad material y espiritualmente próspera.

En un reciente encuentro, Verónica Oré, directora de la Casa de Adoración Bahá’í de Santiago, explicaba cómo es necesario revisar ciertos supuestos: «El momento histórico en el que nos encontramos, el impacto de la pandemia, el despertar de una conciencia colectiva, están llevando a nuestro país a buscar un nuevo marco para nuestra sociedad».

La señora Oré añadió: «Más allá de las reformas, se necesita una profunda transformación. [...] La propuesta es que no veamos el progreso únicamente desde una perspectiva de crecimiento económico, sino que consideremos también conceptos espirituales, como la justicia y nuestra unidad esencial. Cuando pensamos en las políticas educativas, en los cambios constitucionales, pensemos también en replantearnos nuestros supuestos sobre la naturaleza humana, viendo la nobleza en cada ser humano».

Fotografía realizada antes de la actual crisis sanitaria. Un grupo de miembros de la comunidad mapuche visita la Casa de Adoración Bahá’í de Santiago. Los bahá’ís de Chile han prestado una atención especial a garantizar que las voces de las mujeres y de los pueblos indígenas sean escuchadas en encuentros especiales realizados el año pasado y que buscaban contribuir al discurso nacional sobre el progreso social. Presentación
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Fotografía realizada antes de la actual crisis sanitaria. Un grupo de miembros de la comunidad mapuche visita la Casa de Adoración Bahá’í de Santiago. Los bahá’ís de Chile han prestado una atención especial a garantizar que las voces de las mujeres y de los pueblos indígenas sean escuchadas en encuentros especiales realizados el año pasado y que buscaban contribuir al discurso nacional sobre el progreso social.

Luis Sandoval, de la Oficina de Asuntos Externos de la Comunidad Bahá'í de Chile, afirma: «Las aspiraciones de cambio manifestadas por la sociedad chilena, relacionadas con temas como los extremos de riqueza y pobreza, la igualdad entre los hombres y las mujeres, la protección de la naturaleza, la economía, tienen un elemento en común: los desafíos de todas estas áreas apuntan hacia un modelo de sociedad que coloca el desarrollo material en el centro de la vida y de las relaciones. Esto no es suficiente; tenemos que ir más allá y reconocer la dimensión espiritual de la vida».

Duhart explica que en el trasfondo de todas estos diálogos se halla un llamamiento a la justicia. «Este principio puede guiar un proceso de cambio social en una dirección beneficiosa para todo el mundo. El concepto bahá’í de justicia se considera como el pilar de una sociedad unida. La justicia coloca a todo el mundo como iguales ante Dios y nos ayuda a comprender cómo los individuos, las comunidades y las instituciones forman un todo interconectado. Principios espirituales como la justicia ofrecen los pilares de una sociedad en la que cada uno de nosotros, con sus capacidades, puede desarrollarse y desempeñar su papel».

Se han llevado a cabo muchos debates profundos sobre el futuro de la sociedad chilena durante el último año en los terrenos de la Casa de Adoración de Santiago, que analizaron temas como los extremos de riqueza y de pobreza, la igualdad entre los hombres y las mujeres, la protección de la naturaleza y la economía. Presentación
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Se han llevado a cabo muchos debates profundos sobre el futuro de la sociedad chilena durante el último año en los terrenos de la Casa de Adoración de Santiago, que analizaron temas como los extremos de riqueza y de pobreza, la igualdad entre los hombres y las mujeres, la protección de la naturaleza y la economía.

La señora Oré explica cómo el potencial para lograr una mayor unidad se logra con la Casa de Adoración: «En los cuatro años transcurridos desde su inauguración, el templo ha recibido unos dos millones de visitantes de todos los estratos de la sociedad y procedencias. Durante el último año, la Casa de Adoración ha actuado especialmente como centro magnético al que han acudido invitados a reuniones especiales que, tras participar en las oraciones, han intervenido en diálogos profundos sobre temas de interés nacional. Es evidente que a través de las interacciones profundas podemos construir una sociedad más fuerte todos juntos».