Declaración de los bahá’ís de Papúa Nueva Guinea a raíz del aumento de la violencia de género

July 10, 2020

PORT MORESBY, Papúa Nueva Guinea — Tras una reciente serie de trágicos acontecimientos, se han intensificado en Papúa Nueva Guinea los llamamientos públicos a que se ponga fin a la violencia contra la mujer. La Asamblea Espiritual Nacional de los Bahá’ís del país ha emitido una declaración sobre la igualdad de las mujeres y los hombres, en relación con un problema mundial que se ha visto exacerbado durante la pandemia.

Publicada en un periódico nacional y en las redes sociales, la declaración despierta debates constructivos en la capital, Port Moresby, y en otros lugares.

En la declaración, La Asamblea Nacional afirma que «La violencia de género está muy arraigada en nuestro país. Es una manifestación reveladora de una enfermedad crónica que afecta a nuestra sociedad. La comunidad bahá’í cree que esta enfermedad, que ha paralizado gravemente nuestro progreso y prosperidad, se debe en parte a la falta de reconocimiento de la igualdad entre los hombres y las mujeres».

Confucio Ikoirere, secretario de la Asamblea Espiritual Nacional, comenta al respecto: «Este es un momento en el que nuestra sociedad reflexiona en profundidad sobre cómo su cultura y sus tradiciones afectan a las mujeres. Las comunidades religiosas tienen la responsabilidad de ser una fuente de guía y de ayuda para disipar las supersticiones que perjudican a las mujeres. Se espera que esta declaración genere oportunidades de tratar este tema tan importante, para que este debate se asiente en todos los hogares y cale en las comunidades».

En la declaración se destacan varios principios bahá’ís que, según se afirma, son esenciales para una sociedad que ha de reflejar la igualdad de mujeres y hombres. Cuando se hizo circular la declaración en los medios sociales, llamó especialmente la atención una de las citas de los Escritos bahá’ís que compara al hombre y la mujer con las dos alas de un pájaro, que necesitan desarrollar la misma fuerza para que el pájaro pueda volar.

Gezina Volver, directora de la Oficina de Asuntos Públicos de la Comunidad Bahá’í de Papúa Nueva Guinea, explica que «La realidad es que algunas actitudes comunes en la sociedad sitúan a las mujeres en una posición inferior a la de los hombres, restringiéndolas al hogar y excluyéndolas de la toma de decisiones. Un principio fundamental de la Fe bahá’í recogido en la declaración es que el alma no tiene género. Una vez que la gente llega a comprender esta y otras verdades espirituales relacionadas, ve que no hay base para la desigualdad en la sociedad. Esto conduce a un cambio sustancial en la percepción y la conducta hacia las mujeres. Crea una mayor comprensión de la unidad y posibilita la consulta en igualdad de condiciones entre hombres y mujeres».

Presentación
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Fotografía tomada antes de la actual crisis sanitaria. Una reunión de oraciones en el emplazamiento de la futura Casa de Adoración bahá’í nacional de Port Moresby (Papúa Nueva Guinea).

Félix Simiha, miembro de la Asamblea Espiritual Nacional, afirma: «Durante la pandemia las familias están consolidando el hábito de reunirse para orar, lo cual es esencial para el proceso de consulta bahá'í (en inglés). Cuando una familia toma decisiones a través de la consulta, las mujeres, los hombres y los niños tienen voz, y la violencia no tiene cabida».

La declaración es una contribución de la comunidad bahá’í al discurso sobre la igualdad. Los principios que transmite constituyen el núcleo de las actividades bahá'ís de construcción de comunidad y de educación en Papúa Nueva Guinea.

Zha Agabe-Granfar, miembro de la Oficina de Asuntos Públicos de la Comunidad Bahá’í de Papúa Nueva Guinea, señala: «Los aspectos de nuestra cultura pueden cambiar, en especial cuando enseñamos nuevos valores a nuestros niños desde una edad temprana. Vemos de primera mano cómo las niñas y los niños aprenden a interactuar de forma unida y colaborativa, y luego aplican estas lecciones en sus familias.

»Desde las grandes urbes hasta las zonas más remotas, estamos observando cambios positivos en las comunidades que luchan por hacer realidad la igualdad entre mujeres y hombres. Se anima a las mujeres a estudiar, se respetan sus opiniones, ellas asumen funciones de toma de decisiones, y se están eliminando las barreras que antes las excluían de la participación plena».