Una declaración sobre el prejuicio racial aviva un diálogo necesario en Estados Unidos

June 24, 2020

CHICAGO — Una declaración pública de la Asamblea Espiritual Nacional de los Bahá’ís de los Estados Unidos sobre los prejuicios raciales y los principios espirituales esenciales para el progreso hacia la paz ha provocado una reflexión crítica en todo el país.

La declaración (En inglés) se produce en un momento en el que los recientes hechos dramáticos y la dilatada historia se han entrecruzado para llevar el racismo contra los negros y otras formas de prejuicios al primer plano de la conciencia pública en los Estados Unidos y en el resto del mundo.

Parte del mensaje reza: «Crear una sociedad justa comienza con el reconocimiento de la verdad fundamental de que la humanidad es una. Pero no basta simplemente con creerlo en nuestros corazones. Genera el imperativo moral de actuar y de contemplar todos los aspectos de nuestra vida personal, social e institucional bajo el prisma de la justicia. Implica una reorganización de nuestra sociedad mucho más profunda de la que jamás hayamos logrado hasta la fecha. Y exige la participación de los estadounidenses de todas las razas y procedencias, puesto que solo mediante la participación inclusiva puede surgir una nueva moral y un nuevo orden social».

La declaración se publicó el 19 de junio, una fecha en la que tradicionalmente se conmemora la abolición de la esclavitud en Estados Unidos. Apareció primero en el periódico Chicago Tribune y posteriormente en docenas de publicaciones, llegando a muchos ámbitos de la sociedad.

Los jóvenes de todo el país han estudiado cómo la declaración puede ayudarlos en sus actividades para promover una mayor armonía y comprensión entre sus compatriotas. Los participantes en un reciente foro nacional sobre la unidad racial se basaron en las ideas contenidas en esta declaración para enfocar sus deliberaciones.

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Fotografía tomada antes de la actual crisis sanitaria. Un mensaje a la población de Estados Unidos elaborado por la Asamblea Espiritual Nacional Bahá’í ha avivado el diálogo sobre la eliminación del prejuicio racial. La comunidad bahá’í lleva tiempo participando en él en numerosos espacios.

El mensaje de la Asamblea Nacional es una voz de esperanza que señala lo que se necesita para abordar las principales causas del racismo: un esfuerzo sostenido y concertado, guiado por el reconocimiento de la verdad fundamental de que la familia humana es una.

Esta visión se inspira en la experiencia de una comunidad bahá’í nacional en la cual, desde su nacimiento a principios del siglo XX, personas de ascendencia africana y europea y, con el tiempo, de todos los orígenes se han unido para trabajar por la eliminación de los prejuicios raciales.

May Lample de la Oficina de Asuntos Públicos de la Comunidad Bahá’í de Estados Unidos afirma que este mensaje aborda las cuestiones de calado que la gente se plantea. «Los estadounidenses nos preguntamos quiénes somos como sociedad. ¿En qué creemos y qué vamos a tolerar? ¿Cuánto tiempo más permitiremos que se siga sufriendo antes de pasar a la acción y realizar cambios sustanciales?

P. J. Andrews, también de la Oficina Bahá’í de Asuntos Públicos, afirma: «En la cultura de la “alteridad” en la que estamos inmersos, la diversidad se entiende como una fuente de debilidad. Sin embargo, la verdad es que la diversidad supone una fuente de riqueza. La unidad en diversidad es un factor que fortalece nuestra espiritualidad como sociedad».

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Fotografía realizada antes de la actual crisis sanitaria. Los participantes en el encuentro “Diálogo sobre la fe y el racismo”, organizado por la Oficina de Asuntos Públicos de la Comunidad Bahá’í de Estados Unidos.

En relación con las actuales circunstancias, Anthony Vance, director de la Oficina de Asuntos Públicos, declara: «Es extraordinario que, en el corto espacio de unas cuantas semanas, la exigencia de justicia racial no solo haya cobrado un nuevo impulso en términos inequívocos, sino que encuentre apoyo en una base mucho más amplia de la población de Estados Unidos. Con teléfonos inteligentes por doquier para captar los incidentes, las injusticias que la comunidad negra ha denunciado durante generaciones se han convertido en hechos irrefutables. Amplios segmentos de la sociedad se han hecho conscientes de esta realidad al punto de que la inacción ya no es aceptable. Aprovechando esta oportunidad para actuar, los bahá’ís quieren emprender o ampliar sus actividades, aprender, pensar de manera sistemática y, lo que tal vez sea más importante aún, perseverar a largo plazo para lograr un progreso duradero hacia la justicia y la unidad».