¿Cómo puede la humanidad vivir en armonía con el planeta?

February 13, 2020
Intelectuales, representantes de la sociedad civil y dirigentes religiosos del Reino Unido estudian cómo la religión puede servir de inspiración para el pensamiento constructivo y las acciones sobre los problemas del cambio climático.

WINDSOR, Reino Unido — Una muestra representativa de los agentes sociales del Reino Unido, que contaba con científicos, miembros de la sociedad civil y de las comunidades religiosas, se reunieron recientemente en St. George’s House en el Castillo de Windsor para estudiar cómo la religión puede inspirar la unidad de pensamiento y de acción en las cuestiones del cambio climático. Fundada hace más de 50 años por el Duque de Edinburgo, St. George’s House es una organización que tiene como objetivo promover el diálogo sobre los desafíos que afronta la sociedad británica.

«Proteger el medio ambiente claramente implica algo más que la reducción de las emisiones de carbono», declara Karl Wightman como representante de la Oficina Bahá’í de Asuntos Externos en la reunión. «El verdadero problema aquí tal vez sea el dilema más agudo que la humanidad haya afrontado: ¿cómo podemos imaginar un futuro sostenible y una civilización interdependiente?».

El grupo reflexionó sobre las diversas perspectivas espirituales, seculares e intelectuales propuestas y sopesaron los problemas fundamentales en cuanto a las iniciativas medioambientales colectivas.

Presentación
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St. George’s House en el Castillo de Windsor fue fundada hace más de 50 años por el Duque de Edimburgo como un lugar de encuentro que promueve el diálogo sobre cuestiones importantes que desafían a la sociedad británica. Un grupo de agentes sociales se reunieron para considerar las cuestiones fundamentales respecto a las iniciativas medioambientales colectivas. Hubo unanimidad entre los participantes en cuanto a que, más allá de las soluciones técnicas a los problemas inmediatos, la humanidad debe plantearse cuestiones profundas sobre la cultura consumista prevaleciente y los valores que la sustentan.

Hubo unanimidad entre los participantes en cuanto a que se requiere algo más que soluciones técnicas a los problemas inmediatos. La humanidad debe además plantearse algunas preguntas más profundas sobre la cultura consumista imperante y los valores que la sustentan. «Se hace necesaria una nueva percepción de en qué consiste la felicidad», comentó uno de los participantes. «La religión —observó otro—, ofrece enseñanzas que mitigan la tendencia humana al consumo y promueven en su lugar una actitud de contentamiento». El crecimiento sin límites, fue la impresión generalizada, sobre un planeta con recursos limitados es inviable.

El debate también subrayó la idea de que la religión debe ser considerada algo más que un instrumento de movilización de la gente. Las enseñanzas religiosas arrojan luz sobre la relación entre la sociedad y el mundo natural y apelan a la cuestión fundamental del materialismo excesivo que va asociado con la explotación y degradación del medio ambiente.

Como contribución colectiva al discurso sobre el cambio climático, las reflexiones de esta consulta se plasmarán en un documento conjunto que será presentado en la 26ª sesión de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático (COP 26).

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Una muestra representativa de diversos agentes sociales del Reino Unido, que contaba con científicos y miembros de la sociedad civil y de las comunidades religiosas, se reunieron en St. George’s House para estudiar cómo la religión puede inspirar la unidad de pensamiento y de acción sobre cuestiones del cambio climático.

Las comunidades religiosas han contribuido de manera relevante a las sesiones previas a esta conferencia. Para la histórica conferencia celebrada en París en 2015 (COP 21), la Comunidad Internacional Bahá’í (CIB) preparó una declaración, que aborda el papel de la fe religiosa en este tema.

La declaración de la CIB dice en parte: «El establecimiento de pautas sostenibles de vida individual y colectiva exigirá [] no solo nuevas tecnologías, sino también una nueva conciencia en los seres humanos con una nueva concepción de nosotros mismos y de nuestro lugar en el mundo».

«¿De dónde surgirá esta conciencia? ¿Y dónde ha de hallarse la voluntad y la autodisciplina necesarias para encarnarla en innumerables ciudades, pueblos y aldeas? Cualidades como la capacidad de sacrificarse por el bienestar de todos, de confiar y ser digno de confianza, de sentirse satisfecho, de dar libre y generosamente a los demás no derivan de un mero pragmatismo ni de la conveniencia política. Más bien surgen de las fuentes más profundas de la inspiración y motivación humanas. En esto, la fe ha demostrado ser un elemento clave, ya sea en la eficacia de las iniciativas sostenibles o en la capacidad de la raza humana».